"Si se quiere, se sale". Así nos lo cuenta Juan, un ex-padelista rehabilitado gracias al tesón, la constancia y al apoyo de otros compañeros que, como él, cayeron en las terribles garras del pádel.

Ahora ya limpio, nos recuerda Juan la primera vez que llegó avergonzado a la asociación vestido de pádel, con pala y todo, pero con el firme propósito de dejarla para siempre. "Hola, me llamo Juan y soy padelista". Juan había tocado fondo.

En sus peores años, Juan buscaba compañeros a todas horas. Llegó incluso a engañar a su mujer, diciéndole que salía por ahí a drogarse con sus amigos. Pero donde verdaderamente iba era al club, a reventarse jugando un partido y otro. ¡¡Terrible!!.

Lo más duro de todo es admitirlo. "No te das cuenta. Empiezas viendo algún partido aburrido en un club mientras te tomas unas cervezas con unos amigos, y antes de que te quieras dar cuenta ya estás en el Decathlon. Cuando eso ocurre, ya es demasiado tarde. Tienes un problema"

Lo que al principio eran pachanguitas, se fueron convirtiendo poco a poco en partidos con rivales cada vez más fuertes que acababan siempre con verdaderas orgías de cerveza y montaditos en el bar del club. Como veis, toda tu vida se descontrola por completo.

Desde la asociación se hace un llamamiento desesperado. Si veis que un amigo aparentemente normal cambia su foto de perfil del facebook, y se pone esa en la que aparece vestido de pádel; si lo veis hablando cosas extrañas, como de empuñadura, doble pared, volea o le oís decir aquello de que "mañana tengo varios partidos", es probable que vuestro amigo esté metido hasta el cuello. Tendedle la mano. No le dejéis solo

Recordad. Si se coge a tiempo, se puede. Todo es querer salir. ¡¡¡Ánimo!!!